Todo un día por delante: 09:00 h sábado 26 de julio.

Me levanto con el número uno! (porque Cuca, no sólo me acuesto con el número uno, algunas veces también me levanto, que ya se lo que estás pensando…). Estoy nerviosa, no puedo dormir, hay que zarpar!!!!. Hace un día perfecto. Por fin se levanta Jose y le animo a ponernos en marcha. Empieza mi transformación personal: de bridget a grumete. Es momento de amortizar mi cursillo de vela del año pasado, y la verdad, lo amorticé (tengo testigos) y fui la pesadilla personal de Jose, nunca estuve tan activa.

Arrancamos motores para dirigirnos a los surtidores de combustible y agua antes de zarpar. Pero qué raro, hay un coche rojo en el muelle que me es familiar …mmmmmm.. Parece el coche de Miriam!!. A punto de soltar el amarre salió Jaime de dentro del coche, qué haría este buen hombre ahí dentro… todo empezaba a encajar. En la madrugada del viernes al sábado y entre sueños me pareció oír una conversación en inglés a eso de las 6 ó 7 de la mañana. Al parecer nuestro “tito” Jaime no podía dormir con el vaivén del barco y decidió ir a por el coche de Miriam y dormir dentro de él. No sin antes tener una interesante conversación con un encurtido lobo de mar guiri que, a problemas tales como el mareo, proponía la interesante solución de escuchar los Rolling Stones, mano de santo según él. Afortunadamente Jaime le persuadió para que no reprodujera la discografía al completo y con ello despertarnos a todos.

Por ello, se fue a dormir al muelle. Pero no importó en absoluto. De hecho ahora, tras la bonita experiencia, es uno de los que piensa sacarse el PER y llevarnos el año que viene a aguas baleares…

 

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